El alcalde de Salamanca, Julián Lanzarote, conocido por su beligerante batalla contra la devolución de los papeles de Salamanca a Cataluña, declaró ayer en el juzgado de instrucción número 2 de esa ciudad, junto al jefe provincial del Partido Popular, como presuntos responsables civiles subsidiarios de la campaña de anónimos contra el Museo Casa Lis. Ese museo modernista, que es el más visitado de Castilla-León, fue objeto de una campaña de descrédito hacia su director, que se llevó a cabo desde el Ayuntamiento y la sede del PP, y consistió en el envío de anónimos a 9.000 personas.
Los anónimos se enviaron desde 2002 hasta 2004, y existe un único imputado por los hechos. Se trata de Ángel Porras, jefe del gabinete de la alcaldía en aquellos años y mano derecha de Lanzarote. Porras se declaró culpable de haber enviado los anónimos, aunque debido a las dimensiones de la operación, se hace difícil pensar que pudiese hacerlo él sólo.
Anónimos con documentos reservados
Se enviaron cartas anónimas a diversas personas de Salamanca y de Castilla-León. 360 envíos fueron del tipo llamado “VIP”, que consistía en un bloc encuadernado y bien impreso, que iba dirigido a personas notables, como directores de banco, universidades y alcaldes de los municipios de la zona. En él se incluía documentación reservada del museo y de su director – como su contrato de trabajo, datos personales u otros documentos reservados-, con la finalidad de desprestigiarlos.
Más de una persona responsable
Es lo que opina el director del museo Casa Lis, Pedro Pérez Castro: “Para enviar tantos anónimos se necesita la participación de más de una persona, una sola no puede hacerlo”. Pérez Castro ha explicado a elplural.com que pasó “unos años terribles”. Y añade: “fue especialmente cruel cuando enviaron un anónimo a mi hijo”.
Envíos a colectivos
También se enviaron masivamente a ciudadanos particulares cinco folios bajo el título de “Llaves para entender los problemas de la Casa Lis”, con la misma finalidad. Lo recibieron todos los abogados y notarios de la ciudad, y otros colectivos profesionales. Todos los 700 habitantes del municipio de Navas Frías, de donde es originario el fundador del museo, recibieron también un mensaje anónimo de este tipo. En este caso les llegó desde Barcelona; según el inculpado, “para despistar”.
Uso del padrón municipal
El hecho de que muchos destinatarios no figuraban en ninguna guía telefónica, o eran menores parece indicar que para el envío de los anónimos se utilizó el padrón municipal. Ello ha sido considerado una “infracción grave”, y queda por demostrar el papel del alcalde en esa utilización.
Declaración por responsabilidad civil subsidiaria
Precisamente, Julián Lanzarote declaró ayer porque se le atribuye la posible utilización de información recabada del padrón municipal para el envío de los documentos, además de la utilización externa de documentos reservados a los que sólo debería tener acceso el alcalde. Y el responsable provincial del Partido Popular, Salvador Cruz, declaró porque se le imputa la posible utilización de la infraestructura de su sede para el desarrollo de la campaña (fotocopias, sobres y sellos).
PSOE: “El alcalde es responsable”
El Partido Socialista se ha erigido como acusación popular, puesto que, según su portavoz Fernando Pablos, “el ayuntamiento no ejerce de acusación particular, como debería, por miedo a que Ángel Porras hable demasiado”. Pablos ha declarado a elplural.com que las responsabilidades son de Ángel Porras y de Lanzarote: “Hay que conseguir que se esclarezca la verdad en este asunto tan serio, porque hay que saber que desde la antesala al despacho de la alcaldía durante nueve años se hizo y se deshizo todo a su antojo”.
PP: puro trámite
Para el portavoz del Gobierno municipal, Fernando Rodríguez, las declaraciones han sido “un acto de trámite” Sin embargo, los socialistas consideran que “es un paso más” hacia el camino para “aclarar la verdad”. Por su parte, el director del museo nos mostró su “satisfacción por el hecho de que se vayan dando pasos adelante para esclarecer lo que ocurrió”.
La enemistad de Lanzarote con el museo
Según el portavoz socialista, los anónimos fueron enviados a instancia de Lanzarote, por su gran enemistad con el director del museo, Pedro Pérez Castro. “El alcalde Lanzarote destruye lo que no puede controlar, y el museo no lo pudo controlar, así que empezó el conflicto”.
Por no controlar el Patronato
La Casa Lis es una Fundación privada con representación pública, en la que Julián Lanzarote era el Presidente del Patronato, y el Ayuntamiento tiene dos representantes, en minoría. Una vez iniciado el conflicto y declarada la guerra entre Lanzarote y el museo, el Ayuntamiento se retiró del Patronato y dejó de pagar la subvención municipal a la Casa Lis durante tres años, entre 2002 y 2005. Lo cual provocó muchos problemas al museo, que llegó a tener que cerrar sus puertas durante algún periodo de tiempo.
Ahora, situación normalizada
En la actualidad, el presidente del Patronato es el teniente de alcalde del Ayuntamiento de Salamanca, y el ayuntamiento tiene designados a dos representantes. Según el director, Pérez Castro, “ahora la situación institucional está normalizada y es correcta”.
Vecina del Archivo de la Guerra Civil
A la intrincada trama de este caso, hay que añadirle una anécdota. La Casa Lis toca, pared con pared, con el Archivo de la Guerra Civil, que se opuso cuanto pudo, con ayuda directa del alcalde Julián Lanzarote, al traslado de los denominados papeles de Salamanca, “para salvaguardar el patrimonio”. Por cierto, que el director del museo Casa Lis, es contrario, como ciudadano salmantino, a que se cambie el nombre de la calle, tal como propone el Archivo, que la quiere llamar “calle del Expolio”; aunque nos aclara que es por razones históricas, y no quiere opinar sobre la conveniencia o no del nuevo nombre.
Fuente: ANABEL ABRIL