El ministro de Interior británico, Charles Clarke, abogó
ayer por abrir el debate en la Unión Europea para modificar la
Convención de Derechos Fundamentales porque «las
circunstancias han cambiado», ya que, según Clarke,
ahora la lucha contra el «terrorismo» se ha convertido en
una prioridad.
El ministro británico aseguró ante el Parlamento
europeo que la Convención fue firmada «hace 50 años
en un ambiente internacional muy diferente». «Es
necesario equilibrar derechos individuales con el derecho de la
sociedad a la seguridad contra aquellos que nos atacan con la
violencia terrorista», explicó el ministro.
La comparecencia de Clarke se produce tras la polémica
muerte de un ciudadano inocente este verano a manos de la Policía
británica. A pesar de ello, el responsable de Interior apuntó
que la presidencia británica seguirá adelante durante
su mandato con las propuestas de «lucha antiterrorista».
Así, citó la intención de su Gobierno de
retener durante 12 meses en la UE los datos personales de las
comunicaciones realizadas por internet o por teléfono; la
integración de un chip electrónico con la foto y
huellas dactilares (datos biométricos) en el pasaporte «o
incluso en el carnet de conducir»
Durante el último año, el Parlamento europeo ha
mostrado repetidamente su preocupación por la posibilidad de
que estas medidas violen el derecho a la intimidad y a la protección
de datos personales de los ciudadanos de la UE. Ayer, sin embargo,
los grupos mayoritarios, el Grupo Socialista y el Popular, se
mostraron de acuerdo con estas propuestas. «La seguridad es un
bien superior frente a la defensa del derecho a la privacidad»,
sentenció el portavoz del Grupo Socialista.